Kaplan Boston está en Boston, la ciudad universitaria de Estados Unidos.
Harvard y el MIT al otro lado del río
No es un dato turístico: es el ambiente en el que estudias. Cambridge está cruzando el Charles, y con ella una concentración de estudiantes internacionales que sostiene la ciudad todo el año — no solo en verano. Eso significa que en febrero sigue habiendo vida estudiantil, charlas abiertas, cafés llenos de gente estudiando y planes que no dependen de la temporada alta.
Boston se camina, y en Estados Unidos eso es raro
Es una de las poquísimas ciudades estadounidenses donde no necesitas coche. El centro se cruza a pie, el metro —el más antiguo del país— funciona de verdad, y los barrios están pegados unos a otros. Para un estudiante eso se traduce en dinero: sin coche, sin gasolina, sin seguro.
El inglés de Boston tiene su propia fama
El acento local es reconocible y algo cerrado, aunque en el entorno universitario oirás sobre todo inglés estándar de todas partes. No es Edimburgo: no te va a costar entender clase.
El invierno es el filtro
Y hay que decirlo sin adornos: nieva, y hay meses bajo cero. Enero y febrero son duros para quien viene del trópico — no imposibles, pero condicionan la ropa, el presupuesto y el ánimo. Si tu ventana es flexible, de abril a octubre Boston es una ciudad completamente distinta.
Historia a pie de calle: el Freedom Trail cruza el centro, y la ciudad es donde empezó Estados Unidos como país. Para quien estudia inglés con interés por el contexto, hay poco material mejor.
Lo que Kaplan trae de serie
Año multidestino entre ocho países sin rematricularse. Media de 12 alumnos por clase, tope de 16. Y el intensivo son 35 lecciones desglosadas: 20 de curso base, 8 de especialidad, 3 de K+ Extra y 4 de talleres — un reparto que casi ninguna escuela publica. El semi-intensivo, 27. Programas de 6, 9 u 11 meses.